Lo que dejan las listas

 >Esta semana estuvo dominada por varias listas. La cultura del escrache y las motivaciones políticas detrás.


Casi con aires de otra época, aunque, seamos sinceros, también de esta, el martes apareció una primera lista titulada “100 gays sanfrancisqueños que niegan serlo en 2026”. La lista causó estupor, no solo por la cantidad de nombres, sino por la posición que esos nombres ocupan en la ciudad: personajes de la política, del mundo empresarial y judicial. Todos bajo un mismo rótulo. Además, la lista se atrevió a hacer algo que no ocurre en una ciudad como esta: el escrache, y sobre todo, el escrache por ser gay. Es común ver en Facebook deudores morosos alimentarios o peleas pasionales. Pero una lista que intenta desnudar algo tan sensible de una persona, que elige cómo vivirlo y si desea hacerlo público o no, es nueva. Porque, en definitiva, no existe un modo “correcto” de ser gay: hay personas que salen del closet, otras que jamás sienten la necesidad de hacerlo y otras que, por las circunstancias, deciden no hacerlo. Y ello debido a que en el año 2026 aún hay un estigma. Y este tipo de acciones no ayudan a borrarlo; más bien lo estimulan.

Y sobre todo, porque es claro que la lista no es cierta. Más allá de que, por una cuestión estadística, es muy probable que varios de esos nombres sean de hecho gays, lo cierto es que la mayoría son personas con familia y que jamás han dicho lo contrario. Aparte, volvamos a la categoría de los nombres: personajes de la política, del mundo empresarial y judicial. Personas que, de una u otra forma, tienen poder, y que están vinculadas al oficialismo municipal y provincial, cuyas cabezas estaban en la lista. Así, es muy probable que la lista haya sido difundida desde un sector de la oposición. No había un solo nombre asociado a partidos que no sean el peronismo.

Ahora, esta lista parece que abrió las puertas del infierno, y se desataron todos los demonios. Al día siguiente apareció una nueva lista. Esta vez, los nombres eran justamente aquellos que faltaban en la primera: líderes de la oposición. Había personajes del PJ, como el concejal caído en desgracia y chocolatero, o el Coordinador de Juventud Huevito Farías, pero es posible que quien difundió esta lista, con claros vínculos con el oficialismo, haya pensado que “sacrificar” algunos nombres menores era un costo necesario para intentar resistir el ataque. Porque, claro, en la política local hasta el daño se hace con criterio de ajuste.

Pero esta lógica de respuesta y contrarespuesta no se terminó ahí. La lista que apareció el viernes, con los nombres que vivirían de la “tet4” del Estado, nuevamente está asociada con personajes del oficialismo. Y aunque plantea preguntas que deben contestarse, esta lista parece salida otra vez de la oposición. 

La lista como recurso no solo fue una herramienta de la política. Nuestro colega de nohayputa.ok nos desafió a publicar su lista, si es que no recibíamos pauta. ¿Te parece que si recibiéramos pauta estaríamos publicando algo más que las fotos de nuestro intendente sonriendo en lugares? Como este medio es un poco “a la carta”, la incluimos.

Quien también aprovechó para publicar una sentida reflexión fue Nicone. La iglesia espiritual de la comunidad alternativa de la ciudad se expresó en contra de la homofobia de ambas listas, recordando que podríamos dedicar nuestro tiempo a crear la lista de los 100 sanfrancisqueños más garcas, los que nunca pagan, los violentos, los chantas, los pederastas y los violines. Eso sí sería una lista con consenso transversal.

La única conclusión que queda es que parece que la política local se manejó con una actitud infantil esta semana. De un lado y del otro, parece que decidieron tirarse con bombuchas en carnaval. O recordar una situación que le pasó a todo varón en el recreo del primario: que te pregunten si capaz no eras gay. Ninguna lista es demasiado seria, ni tiene capacidad suficiente para hacer daño. Pero coloca a sus protagonistas en el ojo del escrutinio público de forma innecesaria. Y, de paso, nos recuerda que el patio de la escuela nunca se termina.

Quedan muchas preguntas por responder, pero la única que ha sido respondida es una sola: somos una sociedad muy chismosa. Nadie cree en las listas, pero todos las comentan y las reenvían. Todos conocemos a alguien que nos dijo: “¿Viste las listas?”. Que al menos todo este tendal político sirva para divertir y no solo para dar dolores de cabeza. Pero si pretenden hacerse ataques, que la próxima sea con cosas más serias, como pide Nico de Nicone. Nadie debe ser señalado por su sexualidad en pleno 2026, y sobre todo cuando la comunidad gay de nuestra ciudad tiene muchos problemas que requieren atención más allá de la lista. Ojalá la política ponga el eje un poco más sobre eso. Aunque, a esta altura, pedir eso también suena a lista de deseos.

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